viernes, 9 de abril de 2010

Flash


Sin fechas ni horarios, no sé a quién espanto. No sé la hora ni el día. No sé si es malo o es bueno. Será que alejo a quién quiero, será a quién odio o a quién espero. Será que espanto a la noche, con su largo cabello al viento y su chaqueta negra de cuero o le temo al obscuro surco de su boca, que sonríe sin desvelos, sin malicia ni sosiego. Por qué arrancas me pregunto yo, por qué arrancas te pregunto yo. Acaso espanto al asesino de muertes, a la belleza de la gente o al desconsuelo de los vivientes. Quién será que tendrá el consuelo de verte de frente sin esperar la muerte. Quién será me pregunto yo, la mujer que te bese descortesmente, sacándote las manos de la mente y una palabra para callar el silencio inocente. Espanto al engaño, al novio de antaño, al sucio ropero del pasado, al hombre encantado y a los derivados.
El ocaso se está atrasando, no veo en la noche, ni el negro azulado ni el rojo vivo del extremo horizonte.

Sin mucho contexto, lo que importa es lo que está aquí dentro.

Véronique

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