martes, 6 de abril de 2010

Sudor y rubor rojo

En el oscuro y sucio vidrio de la ventana
la tarde me reflejó tu llegada
tu primera mirada llegó clavada
al ancla de mi cara, mis ojos, mi alma

Mi tranquilidad se volcó
y a tu mirada se aplacó

Comenzamos palpitando la partida
sobre el eco de tu voz y la música en off
siguiendo el hilo quedé suspendida
una indiferencia inexplicable me resistía

El cielo en tus ojos se reflejó
y nunca más los abandonó

El sudor viajaba y exploraba la piel sobre tu frente
conseguí el camino hasta tu mente
llegó hasta tu pecho y el espacio se hacia estrecho
sentí el rojo rubor de mi suerte
observé que me veías de una forma diferente

En tus mejillas se pegó
el beso que se escapó

Ausentaba junto a tí mi presencia por las tardes
y en mi cabeza se alzaban los desmanes
conseguí atrapar tu mirada bajo mi umbral
y nos perdimos en el cielo, en el mar y en el infierno
siguiendo los deseos prohibidos y los pasos deshonestos

El tiempo pasó
el tiempo voló

Conseguiste mi sonrisa sin esfuerzos ni caricias
y viste en mis pupilas mi tristeza recluída
hablamos de la nada y terminamos en el todo
olvidándonos de los ocho años a groso modo


Y ahora que (quizás) nunca más te veré
me encantaría escuchar: "verónica no te olvidé"
si algún día regreso otra vez.


(Puede ser mi imaginación o un dulce reflejo de satisfacción)

Véronique

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