martes, 2 de marzo de 2010


Fue como un sueño...una pesadilla de unos pocos minutos que se hicieron eternos.

A oscuras, me levanté, bajé las escaleras con gran dificultad, y abrazé a mi familia, nada más importaba que estar con ellos. El ruido era aterrador, el movimiento parecía no dar tregua, fueron los minutos más largos de mi vida, los que pensaba nunca acabarían.
La verdad, no recuerdo mucho, son vagas imágenes las que se vienen repentinamente a mi mente y por un segundo mis oídos quedaron sordos a tanto caos. Así fue la madrugada del día viernes 26 de febrero, la noche en la que un segundo cambió mi vida, y la vida de un país casi completo. Y pensar que para el día siguiente tenía planes, los cuales se fueron al carajo con todo lo que pasó, pensar que un día tienes resuelta tu vida, y todo es normal y en un segundo no puedes tener absolutamente nada. Y es en estas circunstancias cuando los seres humanos nos sentimos pequeños e insignificantes después de tanta fuerza natural desatada, después de todo no tenemos el control de nada.
Por suerte toda mi familia está bien, y los daños se limitan a unas cuantas cosas quebradas y el susto de pasar una noche de réplicas.
Ya han pasado 4 días desde el terremoto y las cosas están un poco más normales, pero nada es igual. Las replicas siguen, aunque ligeramente, las calles no son del todo seguras y la gente entra en un pánico colectivo.
Cada vez que enciendo la tv me siento afortunada por estar bien y con mis seres queridos a mi lado, y también, me avergüenzo de ver que la estupidez humana llega a un límite insospechado,
que hay gente que no puede ser llamada como tal, esa escoria humana debería desaparecer de la faz de la tierra de una vez por todas.
En estos momentos se siento una réplica bastante sútil pero que igual te mantiene alerta.

Fuerza a todo Chile y a toda la gente que sufre en el sur de nuestro país !
Ya nos levantaremos de ésta!

Véronique

No hay comentarios:

Publicar un comentario