
Entre líneas, entre los espacios que quedan en blanco, entre ese espacio...
El papel se corroe a la altura de mi pecho. Mis ojos se delatan al construir todo esto. Y no es esto lo que quiero decir, tampoco lo que decidí.
Veo que el reloj sigue dando vueltas y han pasado diez minutos sin coherencia ni contexto. No es que tenga pretextos, siempre supe que no sirvo para guardar silencio. Ese silencio (que nadie escucha) es aquel que no guardo, es aquel silencio que se lee entre líneas y entre espacios.
Se ha muerto, en el alza de las estrellas, la magia de sus alas.
Sus pies han quedado en calma y se ven sobre la silla sin color ni gracia.
En el caminar de su ausencia, sus pasos en siesta,
se quedaron en su última danza; una danza lejana y siniestra.
Extraño volar sin alas, extraño la danza.
Véronique
El papel se corroe a la altura de mi pecho. Mis ojos se delatan al construir todo esto. Y no es esto lo que quiero decir, tampoco lo que decidí.
Veo que el reloj sigue dando vueltas y han pasado diez minutos sin coherencia ni contexto. No es que tenga pretextos, siempre supe que no sirvo para guardar silencio. Ese silencio (que nadie escucha) es aquel que no guardo, es aquel silencio que se lee entre líneas y entre espacios.
Se ha muerto, en el alza de las estrellas, la magia de sus alas.
Sus pies han quedado en calma y se ven sobre la silla sin color ni gracia.
En el caminar de su ausencia, sus pasos en siesta,
se quedaron en su última danza; una danza lejana y siniestra.
Extraño volar sin alas, extraño la danza.
Véronique
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